F.M. ALEXANDER - El Arte de la Acción
TÉCNICA ALEXANDER APLICADA A LA ACCIÓN proceso de aprendizaje para que mejores tu propio uso y seas capaz de conseguir el objetivo por ti mismo.
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F.M. ALEXANDER (1869 – 1955)

Alexander fue un actor australiano que principalmente recitaba obras de Shakespeare. Al comienzo de su prometedora carrera sufrió de una serie de afonías recurrentes hasta el punto que llegaba a perder la voz, lo que le impedía desarrollar su carrera.

 

La recomendación de los especialistas médicos fue que se tomase un periodo de descanso para así recuperar la voz. Comprobó que aquello le proporcionaba una solución momentánea, ya que tan pronto volvía a recitar, volvía a perder la voz.

 

Acudió de nuevo al  médico, quien admitió desconocer la causa de su problema aunque coincidía en la observación del propio Alexander de que el origen de su afonía podía provenir de algo que él mismo hacía que interfería en su performance al recitar.

 

Emprendió así un viaje personal de investigación para averiguarlo por sí mismo.

Hago un inciso para trasladarnos a aquella época, finales del s. XIX, principios del s. XX donde en Tasmania (Australia) los habitantes vivían a cientos de km. de distancia unos de otros, lo que conllevaba una actitud de “hazlo tu mismo” ante cualquier dificultad cotidiana.

 

Además, debido a la profesión de los padres de Alexander,  criador de caballos su padre y matrona su madre, le influyó en su manera de analizar y observar su entorno y a sí mismo. De hecho, en una de las urgencias que atendió su madre, observó como ésta salió de su casa a caballo, a toda prisa saltando una valla en vez de tomar el camino habitual. Ese salto fue crucial para darse cuenta de los mecanismos del organismo humano, comunes a todos los vertebrados, por los cuales la cabeza dirige y el cuerpo sigue.

 

A partir de ahí, y retomando su viaje de auto observación basado en el método científico, se monitorizó con tres espejos facilitando el estudio de lo que hacía al recitar en distintos ángulos.

 

Durante el proceso fue descubriendo cómo su condición psicofísica -cuerpo y mente-, era la responsable de la calidad de todo aquello que hacía. Y cómo interfería en su aparato fonador, tensando excesivamente la zona de la garganta y el cuello y cómo reaccionaba ante el estímulo de recitar. El problema era mucho más amplio de lo que esperaba.

Además, observó que su situación no era única, sino que era común entre la mayoría de las personas, debido a nuestra tendencia de hacer más de lo necesario con tensión muscular excesiva y la dificultad de analizar y modificar hábitos perjudiciales.

 

Por fin, consiguió cambiar y mejorar aquellos hábitos que le entorpecían y mejorar su propio uso, tanto recitando como en su vida cotidiana. Y más tarde, encontró la manera de enseñar a otros a hacer lo mismo. De este modo desarrolló a lo largo de su vida la técnica que lleva su nombre, la Técnica Alexander.

El uso dañino de uno mismo, según lo observado por F.M. Alexander hace más de un siglo, gobierna la sociedad “moderna”.

Como criaturas conscientes, todos heredamos la libertad de elección. La mejora de tu propio uso es lo que la técnica de Alexander puede ofrecerte.

Conoce a Kike Ribes y su particular forma de aplicar la Técnica Alexander para dar soluciones y encontrar el equilibrio

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